Antes de empezar aclararé que esta historia es verídica al 100%
Pues salíamos Sinéad y yo de comer tapas del Navarro's (donde trabaja la Muty, gracias por cierto por invitarnos al postre y al café). Íbamos andando en dirección a la entrada al metro cuando a la susodicha le entra hipo. Mi primera reacción, supongo que por deformación profesional, fue buscarle una solución al asunto. Cómo lo de no respirar y lo del susto está ya muy visto y la mitad de las veces no funciona, eché mano de la imaginación:
- Tienes que contar hasta once en alemán y sin respirar.
- Venga ya *hip*.
- Qué sí, en serio --cualquier mentira dicha con la suficiente convicción parecerá verdad--.
- Pero yo n... *hip* no sé contar en alemán.
- Bueno, yo sí, te voy diciendo y tú repites.
- Ok...
Sinéad deja de respirar y yo empiezo a contar.
- Eins.
- Eins.
- Zwei.
- Zwei.
- Drei.
- Drei.
- Fünf.
- F...
- Espera, espera... que me he equivocado...
Recupera la respiración.
- Es que he dicho cinco en vez de cuatro. Hay que empezar de nuevo.
- Joder...
- Venga, va... eins.
- Eins.
- Drei... joder, otra vez, ahora me he saltado el dos.
- Así no se me *hip* va a quitar nunca.
- Venga que sí, que ahora cuento bien.
Vuelve a dejar de respirar.
- Eins.
- Eins.
- Zwei.
- Zwei.
- Drei.
- Drei.
- ...
Seguimos contando hasta llegar a once:
- Elf.
- Elf.
- Ya está.
Juro que se le quitó. Ella no se lo podía creer ni yo tampoco, pero así fue. Así que para la próxima ya sabéis cómo quitaros el hipo: así.
Mira la publicidad que se han sacado de la manga la asociación de pubs de Irlanda.
Traducción libre: "Ya está bien de tanto facebook y salid a beber cerveza al pub que es dónde hay que ir".
Digo yo que podían bajar el precio de las pintas y lo mismo la gente salía más...
Tengo un trabajo que sería el sueño de muchos: me pagan bien por no hacer casi nada. A veces tengo días en los que estoy entretenido pero son los menos. La mayoría me los paso leyendo noticias y otras estupideces por internet mientras pienso en qué hacer con mi vida o cómo cambiar mi situación. Se lo he explicado a mi jefe en varias ocasiones pero no parece importarle demasiado. Busco, más o menos activamente, otro trabajo desde hace meses, pero de momento está la cosa tranquila. He pensado en cogerme un año sabático, dar la vuelta al mundo, hacer un master, irme de voluntario a Camboya o al Congo... lo que sea, pero necesito un cambio, necesito hacer cosas que me llenen la mente y que me permitan seguir aprendiendo. Esta situación de levantarse cada día para meterse en una oficina a no hacer nada es totalmente frustrante. Llevo así más tiempo del que debería y ya estoy harto...
Tengo suficiente ahorrado para poder mantenerme una buena temporada sin trabajar. Y no tengo ninguna boca que alimentar aparte de la mía. A ver quién me da ahora una buena razón para no presentar mi dimisión mañana mismo y pasarme un verano como dios manda.
Está haciendo un fin de semana que ya lo quisiera yo para lo que queda de verano, aunque me temo que va a ser que no. No sé en cuanto está la máxima, pero creo que no andamos lejos de los 25 grados, que para cualquier local se traduce en temperaturas extremas, ponerse rojo, y sacar las pintas (y las mesas y las sillas si hace falta) fuera del pub. Ni que decir tiene que las terrazas se llenan hasta los topes por una vez y que los parques parecen las playas de la Costa del Sol en agosto, todos llenos de gente medio en pelotas, tumbados en sus toallas enseñando sus carnes blancas...
Así que en vez de estar aquí escribiendo me piro. Ya me pasé ayer el día fuera (hasta he cogido un poco de color, pese a usar protección) y hoy pienso hacer lo mismo. Quedarse en casa en Irlanda con un solano así es básicamente impensable.
Protegiéndome del terrible sol en mi terraza.
Estos son dos sitios que siempre veo desde el autobús y que siempre pienso "a ver cuando les hago una foto". Pues por fin, después de casi tres años:
Dedicado al Ivi, claro
Y este dedicado a Carmen